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Un día en las carreras. 3 competiciones en 12 horas.

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Nunca he tenido un fin de semana tan ajetreado. Y es que en aproximadamente 12 horas participé en tres competiciones diferentes. Es cierto que la segunda no era exigente físicamente, pero sin duda fue la mejor de todas ellas. Y además, tocando dos deportes de lo más dispares, aunque algo se comparte en todos ellos. La resistencia. Pero no te preocupes que entro en detalles y te cuento con todo detalle cómo fue el fin de semana.

3H de resistencia de karting

Lo primero que debo decirte es que, realmente, llevo gasolina en las venas. Si hay un deporte que siempre me ha apasionado ha sido en el automovilismo. Pero como todos sabréis es un deporte, caro. MUY caro. En cualquiera de sus variantes (desde el karting hasta campeonatos de velocidad, pasando por regularidad de clásicos).

No es mi primera ni mi segunda vez en un circuito. De hecho, hace ya unos cuantos años era un lugar donde me podías encontrar con facilidad. Prueba de ello es alguna de estas imágenes donde puedes ver dos de mis “herramientas”.

 

Dejando a un lado las batallitas y los sentimentalismos, voy con el resumen del sábado.

La mañana comenzaba temprano, había que estar en el circuito alrededor de las 8:30. Como suele ocurrir en estos casos, nos perdimos a la hora de encontrar el circuito y llegamos algo más tarde, pero aún así con margen antes de la hora límite.

Tras los pertinentes saludos al resto del equipo realizamos una vuelta de reconocimiento al circuito. Hay tres puntos clave: la segunda curva del circuito por la velocidad a la que se llega (unos 65 km/h, según GPS) y por ser cuesta abajo, la curva 8 donde hay que conseguir no frenar en apoyo para evitar bloqueos y latigazos del tren trasero y las curvas 11-12 donde es importante no perder velocidad para poder encarar la recta y primera curva lo más rápido posible.

Karting Experience Mijas

Una vez que todos los equipos realizamos nuestro registro correspondiente (18 en total, con entre 3 y 5 pilotos por equipo. Nosotros éramos 5) comenzó el briefing de pilotos para volver a repasar normativa, repostajes, entrada en boxes y cambio de piloto. En resumen, las condiciones de la prueba serían las siguientes:

  • Una hora de entrenamiento libre para el equipo.
  • Clasificación por “super pole”: un miembro del equipo realiza una sola vuelta rápida, estableciendo el tiempo clasificatorio.
  • Salida lanzada detrás de vehículo de seguridad.
  • Tres horas de competición. Ganará el equipo que más vueltas complete.
  • Obligatorio dos paradas mínimas, una de ellas para repostaje (autonomía de 2 horas en los karts). No hay número de paradas máximas.
  • Correr todo lo posible y pasarlo bien.

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Tras recordar la normativa era hora de sortear los vehículos. Aunque son todos iguales, siempre puede haber alguna unidad que esté más fina que otra, tanto por mecánica como por neumáticos.

Nos tocó el número 40. El funcionamiento del kart era bueno, ni una pega al respecto. Yo abriría la tanda de entrenamientos, donde lo primero que tocaba era comenzar a rodar para alcanzar temperatura en los neumáticos (si ya de por si son bastante duros, estando fríos no tienen ningún tipo de agarre).

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Concentrado antes del primer entrenamiento

Teníamos tiempo para realizar unas 8 vueltas cada uno, que usaríamos para conocer el circuito, el kart y sus reacciones y aprender las trazadas y los puntos de frenada. Tras un par de vueltas de adaptación y calentar neumáticos era hora de ponerse a trabajar. Aún era temprano y la pista estaba fría, así que estaba claro que el tiempo de 1:02 marcado no iba a ser el mejor, por lo que la clasificación estaría en manos de otro miembro del equipo.

Tras los entrenamientos y decidir nuestro piloto de super pole, era momento de realizar la vuelta de clasificación. Esta parte de la carrera se hizo bastante lenta, por lo que con la espera los neumáticos se enfriaban y sólo había una vuelta para volver a coger temperatura antes de la vuelta lanzada.

El orden de salida era por tiempos de mejor vuelta en los entrenamientos, así que los equipos más rápidos partían con cierta ventaja. Pero el problema no era sólo el coger temperatura en los neumáticos, también la tensión de no cometer un fallo en esa vuelta lanzada porque el más mínimo bloqueo o error en la trazada te manda a la última posición.

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Finalmente clasificamos en 13ª posición con un tiempo de  1:01.953, a 2,7 segundos de la cabeza (auténticos equipazos, con sus monos, pizarras, protecciones, etc…). Así que el mismo piloto que marcó vuelta rápida para colocarnos en el puesto 13 sería el que comenzaría la carrera.

Porque claro, cuando ves al tipo de equipos que te enfrentas, en cuanto a preparación, equipo y también peso; sabes que no vas a ser competitivo. Vamos, que podíamos diferenciar dos claras categorías, la nuestra y la “élite”. Equipos de karting, pilotos de turismo, etc.

Un gran inicio nos coloca en 9ª posición, recibiendo yo el kart en 10ª posición tras las primeras 19 vueltas. Aquí comenzarían nuestros cambios de piloto, que distribuimos a un total de 9 paradas para rodar cada miembro del equipo en dos ocasiones. Iba a ser nuestro talón de Aquiles, ya que cada parada supone unos 19 segundos de retraso. Comparado con equipos que sólo hicieran 2 paradas, supondría que a final de carrera acumularíamos dos vueltas menos que ellos. Pero bueno, nosotros íbamos a divertirnos y disfrutar, aunque siempre sale la vena competitiva.

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Mi primera entrada en pista se produjo en un espacio libre, lo que me permitió rodar bastante tranquilo en ritmos de 1:01 y tras algunas vueltas conseguir bajar a 1:00 altos. En ese momento me empezó a alcanzar la cabeza de carrera y llegaron los primeros doblajes. El concepto era fácil. Si de repente veías un coche con un tío con mono, déjale pasar porque va bastante más rápido que tu.

Cuando me daban alcance, trataba de ponerme detrás para tomar referencias, pero en tres curvas ya había perdido el rebufo y no había nada que hacer. Esta claro que mis 100kg de peso no ayudan para nada al volante de un kart, pero esos equipos punteros tenían un rodar finísimo y su mérito no estaba únicamente en la diferencia de peso, sino también en su nivel de pilotaje y trazadas elegidas.

Tras dar mis 18 vueltas cedía el relevo. Casi me gano una (merecida) sanción por mi entrada en boxes. Tomé la salida de pit lane a velocidad correcta, pero me acerqué demasiado rápido al punto de cambio de piloto y retrasé demasiado la frenada… Resultado: cambiamos de piloto a 5 metros de donde nos correspondía y casi me como el bordillo de boxes. Entre como un elefante a una cacharrería.

Creo que recordar que en mi entrada a cambio de piloto manteníamos la misma posición, 10º o 11º, pero como digo los continuos cambios de piloto sería lo que iba a lastrar nuestra estrategia de carrera.

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Al acabar la tercera tanda tocaba realizar nuestro repostaje. Llegamos bastante justos, y con el depósito vacío tardamos un minuto y veinte segundos en llenar el tanque y cambiar de piloto. Aquí perdimos unas pocas posiciones, pero todos los equipos tenían que hacer una parada similar, así que los tiempos iban a ser parecidos.

La carrera continuó su desarrollo sin reseñas importantes, salvo cuando nuestro cuarto piloto recibió un ligero toque en la frenada en apoyo de la segunda curva (la más rápida) que lo mandó fuera de pista. El kart que en ese momento rodaba en segunda posición se lanzó al adelantamiento tocando ligeramente por detrás a nuestro número 40. Por suerte Pedro supo reaccionar salvando magistralmente la situación. Lo que pudo haber sido no sólo una importante pérdida de tiempo sino un susto “curioso”, terminó con una simple excursión por la hierba que simplemente nos costó un par de segundos.

Antes de comenzar mi segunda tanda me fijé en el cuadro de tiempos qué equipos teníamos por delante y por detrás, para saber con quién peleaba por posición real y con quién no merecía la pena entrar en disputa de posición. Sabía que el equipo con el kart número 56 era el que nos precedía, aunque con 1 vuelta más que nosotros. Ese era el coche que tenía que buscar en pista.

Así que tras un muy buen cambio de piloto, salí a pista. Y qué casualidad, justo detrás del kart con el número 56.

Mi tanda prometía emoción. Había que dar caza al kart que teníamos delante en la clasificación, para desdoblarnos y poder pelear en la misma vuelta. En dos vueltas conseguí darle caza, adelantando a la salida de la horquilla cerrada, y a partir de aquí entraríamos en un buen pique.

Conseguí mantener la posición durante 3 vueltas, pero tras fallar en la frenada de la penúltima curva salió con algo más de velocidad y me ganó el interior. Hice toda la recta de subida a rebufo para, en la frenada fuerte, poder meter el coche nuevamente por el interior y volver a colocarme por delante.

Dando caza al nº56
Dando caza al nº56

A partir de ese momento fueron 2 vueltas a la defensiva, tratando de tapar huecos, por lo que aunque los tiempos eran algo más lentos que los de primera hora de la mañana, ahora sí peleaba por posición, así que no estaba dispuesto a dejarle pasar tan fácilmente.

El piloto del kart 56 cometió un error al tratar de adelantarme en la horquilla de abajo e hizo un trompo, por lo que pude dar mis dos últimas vueltas sin ninguna oposición y ganando un buen colchón de segundos.

Al finalizar mis últimas vueltas, justo cuando entraba a hacer cambio de piloto el kart 56 acababa de hacer su parada para repostaje. Ahora si, estábamos en igual número de vueltas y el que pasara por delante de la línea de meta era el que iba a quedar por delante.

Mi trabajo a los mandos del kart ya había terminado, pero no el trabajo de muro o de ayuda en los cambios de piloto. En el transcurso de la siguiente tanda, el kart 56 se distanció poco a poco, por lo que ya perdíamos toda posibilidad de ascender en la clasificación, salvo que cometieran un fallo importante con un trompo que los frenara bastante. Aunque estaba difícil no podíamos darnos por vencidos.

Finalmente todo quedó igual, terminando en 15ª posición. Una vuelta nos separó de subir de posición y adelantar al equipo con el que estuvimos peleando a final de carrera, y 12 fueron las vueltas con respecto al equipo ganador. Para la próxima ocasión hay que trabajar la estrategia y reducir el número de paradas. Si hubiésemos hecho sólo 2 paradas podríamos haber recorrido 2 vueltas más, situándonos en mitad de clasificación. Y si perdemos unos cuantos kilos en el camino…

VII Legua de San Bernabé, Marbella. Categoría pre-benjamines

Zapatilla Marco

Por la noche, con el cuerpo bastante tocado tras los esfuerzos con el volante (y amoratado en costillas, rodillas, etc.), tocaba otra carrera. La noche se dividía en dos. La primera de ellas era la carrera más especial, pues mi hijo iba a correr su primera competición. A punto de cumplir cuatro añitos, es un buen momento para que comience a conocer el deporte.

En un primer momento pensaba que en su categoría se correrían 400 metros, distancia que creí bastante apropiada para ser su primera vez. Pero una vez recogidos los dorsales escuché cómo por megafonía se anunciaba que la carrera tenía 800 metros. Bueno, tal y como le había ido explicando toda esta semana, había que “correr despacito”, así que tampoco nos iba a trastocar mucho los planes.

Nos colocamos en línea de salida con el resto de niños, algunos de ellos también acompañados de padres (los más pequeñitos) y otros, los más mayores de 6 o 7 años, completamente solos. Notaba a Marco nervioso, pero a pesar de eso muy atento a todas las indicaciones que les estaban dando de por qué lado tenían que correr, hasta dónde debían llegar y en qué punto se situaba la meta.

Legua Marbella, categoría pre-benjamín

Tras todas las indicaciones por parte de la organización, salimos. Los niños que optaban a victoria como un cohete, y nosotros tal y como le había dicho a Marco en días anteriores, corriendo despacito y prácticamente en última posición.

Una vez perdido el susto inicial de la salida, tras un minuto de carrera quiso apretar un poco más y subimos el ritmo a una velocidad en la que se sentía cómodo. Corríamos junto a una niña del club de atletismo, así que en ningún momento se sintió sólo o derrotado, al contrario.

A los 500 metros tocaba dar la vuelta al circuito. Ya no teníamos el jaleo de la línea de salida, pero estábamos viendo pasar a los niños más mayores.

– “¡Papá, cuánto corren los niños!” me decía Marco. A lo que yo le contestaba

– “Claro, ¡es que esos niños son muy mayores!”

Y la verdad es que iban muy rápido. Nosotros no íbamos nada mal de ritmo, teniendo en cuenta el tamaño de zancada y su corta edad. Excepto el tramo inicial donde más tenso iba, el resto de la carrera estuvimos a ritmos entre 6:00 min/km y 6:30 min/km.

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La parte más emocionante era la llegada. Toda el público volcado con los más pequeños, lo que le animó mucho más a continuar, pasando por debajo del arco de salida y llegando hasta la línea de meta (que no se correspondían entre si) en todo momento en carrera continua y sin tener que parar ni una sola vez.

Foto: elcorredorerrante.com
Foto: elcorredorerrante.com

Terminó no demasiado cansado, muy contento y muy orgulloso de haber corrido con su papá. Y sobre todo, con ganas de más. Y claro, a toda la familia se nos caía la baba…

VII Legua de San Bernabé, Marbella. Categoría general

La noche avanzaba mientras el resto de niños de las diferentes categorías corrían sus correspondientes carreras. Todas ellas bastante numerosas, lo que promete una buena cantera. La afluencia fue elevada, probablemente gracias a los magníficos precios (1€ niños, 2€ mayores) que además de permitir participar en la carrera da derecho a dorsal, camiseta y botellín de agua para los más mayores.

A pesar de estar a punto de entrar oficialmente en verano, la noche estaba fresca. Por no decir directamente que hacía frío. Yo tuve que calentar tres veces, porque el viento soplaba bastante y no hacía noche de pantalón corto y camiseta.

Sobre las 22:15 ya tocó formar grupo, bien pegados todos los corredores y ya aquí no había problemas de frío, nos arropábamos mutuamente. Yo no me había fijado ningún objetivo de tiempo específico, bastante tenía con hacer la carrera después de los dolores en costillas y piernas de la competición de la mañana. Así que me coloqué de mitad de grupo hacia atrás. Pero ya sabéis cómo son estas salidas, un tropel donde al final la gente se coloca donde no debe. Los que van a ritmos de 6:00 min/km que se ponen en tercera fila, y los de 4:00 min/km al final del todo.

Salida apretada por la estrechez del paseo, había que buscar el sitio de cada uno. Costó unos 500 metros que la carrera se alargara lo suficiente para poder encontrar un lugar cómodo en el que poder empezar a pensar en una estrategia. Decidí que un buen ritmo de carrera para esa noche podía ser 4:30 min/km. Moviéndome cómodamente en ese ritmo me aseguraba que no iba a ser una carrera incómoda, pero tampoco ir de paseo.

Pronto salimos de la zona de paseo marítimo de mármol, para entrar en terreno de albero compactado. Seguía cómodo, aunque notaba que me pesaban las piernas. Sabía que no estaba fino, así que no me aventuré a seguir a algunos corredores que me adelantaban e irían a 4:20 o 4:15 min/km. El hecho de no estar totalmente metido en la prueba hace que los kilómetros no pasen tan rápido como es habitual, y cuando piensas que ya queda poco para hacer el giro te das cuenta que aún faltan unos pocos metros. Parece mentira, pero los dos primeros kilómetros se me hicieron bastante largos.

A la vuelta me sitúo junto a otro corredor y nos vamos marcando los tiempos, dando relevos. Le pasaba, me pasaba, le pasaba… así en varias ocasiones. Nuestro pequeño grupo de dos se rompió cuando comenzó su sprint final a 300 metros para la meta, y yo me quedé clavado. Sólo esprinté cuando llegamos al arco de salida, empujado por los ánimos del público más que por el querer conseguir un registro específico.

Crucé la línea de meta en algo más de 21 minutos, con un ritmo medio de 4:29 min/km. Viendo la gráfica de pulso no es que me esforzara mucho, pero sí notaba una tremenda pesadez en las piernas después de estar todo el día de un lado a otro sin parar.

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Así que en ese sentido satisfecho, sobre todo por haber recuperado los ritmos de antes de la lesión. De hecho creo que si hoy me enfrentara a otro 10k podría bajar algo más mi mejor marca.

Esos es todo. Como siempre… ¡gracias por leerme!

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