Algo que estoy viendo con mayor asiduidad es gente corriendo con auriculares de diadema. De los grandes. Con las almohadillas cubriendo las orejas completamente. Y auriculares grandes, seguramente de los que tienen cancelación de ruido activa. Corredores que van en su mundo, literalmente, totalmente ajenos a lo que ocurre a su alrededor.
No es la primera vez que lo veo y cada vez es más habitual. Y entiendo que los auriculares de diadema se han popularizado muchísimo, pero hay una diferencia enorme entre usarlos en el sofá, en la oficina o en un avión, y salir a correr con ellos por la calle.
El problema no es el formato, es el aislamiento. De eso es precisamente de lo que quiero hablarte en este artículo, porque no todos los auriculares aíslan igual, ni todos están pensados para los mismos entornos. Y entender esa diferencia puede ser más importante de lo que parece cuando estás corriendo por una calle con tráfico o simplemente rodeado por más gente.
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Tres tipos de auriculares, tres niveles de aislamiento
Cuando hablamos de auriculares para hacer deporte, la discusión suele girar alrededor de si son cómodos, si tienen buena batería o si no se caen al correr. Todo eso importa, claro. Pero hay una variable que se suele ignorar y que en mi opinión es la más importante cuando el uso es deportivo: cuánto te aíslan del entorno.

Podemos hablar de tres categorías bien diferenciadas, a partir de la cual vas a poder elegir los mejores auriculares para running.
Cancelación de ruido activa (ANC). Para viajar, no para correr. Review Bose QuietComfort Ultra 2 Gen
Los auriculares con cancelación de ruido activa, ya sean de diadema o “in-ear”, tienen una función muy concreta: eliminar el sonido ambiente mediante un sistema electrónico que genera una señal inversa a la del ruido exterior. Funcionan especialmente bien con ruidos continuos y predecibles, como el motor de un avión, el ruido de rodadura de un tren o el zumbido del aire acondicionado.

Llevo unas cuantas semanas probando los Bose QuietComfort Ultra de 2ª generación, y la experiencia en viaje es realmente buena. En el avión el aislamiento es casi total, hasta el punto de que durante horas apenas percibes ese ruido de fondo constante que termina siendo agotador. En el tren ocurre algo parecido.
Bose QuietComfort Ultra 2 Gen
El ANC permite que, en cuanto te los colocas y los enciendes, todo tu entorno casi desaparezca. Eso es lo que quieres cuando vas a escuchar música, ver una película o en mi caso, editar vídeos.
La calidad de sonido es muy buena, con un sonido más equilibrado de lo que históricamente ha sido Bose. Porque los bajos tienen presencia, pero no se comen el resto del sonido (Bose siempre ha tenido un perfil de sonido con un predominio de las frecuencias más bajas). Las voces son limpias y los agudos no fatigan en sesiones largas. Un perfil de sonido con el que puedes estar las tres o cuatro horas en un vuelo sin que te acabe cansando.
En esta segunda generación Bose ha incluido su sistema Immersive Audio, que crea una escena sonora más amplia y tridimensional. Para música tiene su gracia, pero donde realmente tiene sentido es con películas o series, donde la sensación de estar dentro del contenido es bastante notable. No es algo que vayas a usar siempre, pero cuando el contenido lo permite permite darle una vuelta adicional a lo que escuchamos.
La autonomía llega hasta las 30 horas según el fabricante, pero para alcanzar esa cifra hay que desactivar el ANC. Lo cual no tiene mucho sentido, porque precisamente lo interesante de estos auriculares es lo bien que nos van a aislar del entorno.
Con cancelación encendida el consumo aumenta y las cifras reales bajan, pero aun así la autonomía es más que suficiente para cualquier viaje largo. La carga rápida también ayuda, con 15 minutos de carga puedes recuperar unas dos horas y media de reproducción.
En cuanto a lo que no funciona tan bien: con conversaciones el ANC ya no es tan preciso. El sistema gestiona bien los ruidos continuos y predecibles, pero una conversación tiene un perfil de sonido que cambia constantemente, con frecuencias y volúmenes variables, y ahí el filtrado es menos efectivo. Se nota sobre todo cuando el piloto habla por megafonía o hay una conversación muy animada justo detrás de ti. No es un fallo, es simplemente el límite de la tecnología.
Pero llevarlos a correr es otra cosa. Con la cancelación activa, y más aún con un diseño over-ear cerrado (que sólo pensarlo ya me da calor), el aislamiento del entorno es casi total. Coches, motos, ciclistas, otros corredores avisando al adelantarte. Todo eso desaparece. Y eso, en cualquier entorno con tráfico o con gente, no es una buena idea. No es exageración ni alarmismo, es que físicamente no puedes escuchar lo que te rodea.
Su sitio es el avión, el tren, la oficina ruidosa o el sofá. No la calle.
In-ear con sellado pasivo. La opción mayoritaria
Los auriculares totalmente inalámbricos de tipo in-ear (TWS), los que se introducen en el canal del oído con una almohadilla de silicona, son con diferencia los más populares para hacer deporte. Compactos, ligeros, no tienen cables, y en general se quedan bien en la oreja si están bien diseñados para ello.
Aunque también haya versiones con ANC, en su inmensa mayoría el aislamiento que ofrecen es pasivo, es decir, no hay ningún sistema electrónico implicado, simplemente el sellado físico de la almohadilla bloquea parte del sonido exterior.
La cantidad de ruido que bloquean depende mucho del ajuste y del diseño, pero en general permiten seguir percibiendo sonidos lo suficientemente fuertes, como el claxon de un coche o alguien que te grita.

Tengo bastante tiempo de uso con los Bose Sport Earbuds y en ese sentido el comportamiento es razonable. No estás en tu propio mundo, pero sí bastante metido en la música. Para entrenar en entornos tranquilos, en pista, en el gimnasio o incluso en calles poco concurridas son una opción completamente válida.
Si habitualmente entrenas junto a una autovía o en zonas con mucho tráfico, es donde yo empezaría a plantearme si son el mejor tipo de auricular para esa situación.
Si te interesa una prueba más detallada, tienes el análisis completo de los Bose Sport Earbuds en la web.
Open-ear. Los que dejan el oído libre
Los auriculares de tipo abierto son el extremo opuesto. El canal auditivo queda completamente libre y escuchas todo lo que ocurre a tu alrededor exactamente igual que si no llevaras nada puesto. Música por un lado, entorno por el otro.
Aquí conviene distinguir entre dos tecnologías que se parecen en el resultado pero funcionan de forma muy diferente.
La conducción ósea transmite el sonido a través de las vibraciones en los huesos de la mejilla, llevándolo directamente al oído interno sin pasar por el tímpano. Los altavoces se apoyan sobre los pómulos, por delante de la oreja. He probado varias opciones: los Suunto Wing o los Suunto Sonic por poner algunos ejemplos.

La proyección de sonido open-ear funciona de otra manera: en lugar de vibraciones, proyecta el sonido hacia el oído desde el exterior mediante altavoces. Es la tecnología que usa Bose en los Ultra Open con su sistema Open Audio, y también el concepto de productos como los Shokz OpenRun Pro 2, que apoyan la conducción ósea tradicional de Shokz en proyección de sonido.
La conducción ósea en la práctica
La conducción ósea lleva años en el mercado y los que se llevan la mayor parte del mercado son los Shokz. Los OpenRun Pro 2 son su modelo más avanzado e incorporan lo que llaman tecnología DualPitch: a la conducción ósea tradicional para medios y agudos le suman altavoces de aire para los bajos. El resultado es que el sonido tiene mucho más cuerpo de lo que la conducción ósea tradicional puede ofrecer. No llega a lo que consigue un in-ear con buen sellado, pero la diferencia con respecto a modelos anteriores es notable. Sin vibraciones molestas al subir el volumen, que era uno de los problemas clásicos de este tipo de auriculares.
Suunto entró en este mercado con los Wing, que son su propuesta más completa: certificación IP67, LEDs laterales para visibilidad nocturna, control gestual con los acelerómetros y base de carga con batería adicional.
Los Sonic son una versión más económica que sacrifica los LEDs, la caja de carga y el control gestual, pero mantiene lo esencial: la conducción ósea, 10 horas de batería y buen comportamiento general. La diferencia de precio es de 50 euros y la diferencia de calidad de sonido es mínima.
En todos estos modelos la calidad de sonido es lo que es: suficiente para entrenar, pero no lo que esperarías de unos in-ear de precio similar. La compensación es que puedes correr con ellos por cualquier sitio sin preocuparte de no escuchar lo que pasa a tu alrededor.
Gracias al sistema DualPitch, los OpenRun Pro 2 son los que mejor sonido ofrecen dentro de la categoría de conducción ósea. Precisamente porque no sólo usan conducción ósea, se apoyan en la proyección de sonido.
Los Bose Ultra Open y la proyección de sonido
Bose consiguió con los Ultra Open la popularización de los auriculares que proyectan sonido al oído sin introducirse en el canal ni usar vibración ósea. Pero no fueron los primeros.
Fue en 2022 cuando Sony lanzó los primeros LinkBuds con un concepto radicalmente distinto a todo lo que había en el mercado: un driver en forma de rosquilla con un agujero en el centro que se colocaba sobre el canal auditivo sin taponarlo.

El sonido salía hacia el oído y el sonido del entorno entraba por el agujero. Simple, raro de ver, y con bastantes limitaciones de calidad de sonido, sobre todo en graves, pero funcionaba como concepto y plantó la semilla de lo que ahora se empieza a llamar mercado open-ear.
Bose llegó en febrero de 2024 con los Ultra Open Earbuds, que es una propuesta tecnológicamente diferente y más sofisticada. En lugar de un driver con agujero que se mete en el oído, los Ultra Open son un clip que se engancha al cartílago de la oreja, con el altavoz apuntando hacia el canal desde fuera.

La tecnología que usan, que Bose llama Open Audio, combina un transductor con una estructura acústica controlada para dirigir el sonido directamente al oído con muy poca fuga al exterior. Es decir, el objetivo es que solo tú escuches lo que suena, no la persona que tienes al lado, algo que con los LinkBuds originales de Sony era bastante mejorable.
En ese sentido, los Bose Ultra Open no inauguran la categoría pero sí la elevan en términos de calidad de sonido y de diseño. Es una diferencia relevante.
Bose Ultra Open
Los LinkBuds de Sony se introducen en el oído aunque sin sellarlo, los Ultra Open no entran en el oído en absoluto. El resultado en términos de confort es distinto, y también en calidad de sonido: la proyección controlada de Bose consigue más presencia y definición que el agujero de Sony, aunque el precio también es bastante más alto.
El concepto de clip exterior tiene además competencia directa en los Huawei Freeclip, que llegaron antes que los Ultra Open con un diseño muy similar, y en los que la calidad de sonido está también por encima de la conducción ósea tradicional. No los he probado personalmente, pero están en el mismo espacio de mercado.
Lo que sí hace los Ultra Open especiales dentro de toda esta categoría es que son los que mejor equilibran calidad de sonido, comodidad y el hecho de no escucharse hacia el exterior. Si corres por la calle y los llevas a un volumen razonable, la persona que va a tu lado no escucha lo que estás oyendo tú. Con conducción ósea tradicional y con algunos otros diseños open-ear eso no siempre es así, sobre todo a volúmenes altos.
Tienes todos los detalles técnicos y la prueba en vídeo aquí:
El entorno adecuado para cada tipo de auricular: El mejor auricular para running
Si entrenas habitualmente en cinta, en pista cubierta o en zonas sin apenas tráfico ni gente, los auriculares in-ear son una opción perfectamente válida. La comodidad, la calidad de sonido y la autonomía de modelos como los Bose Sport Earbuds que te he mostrado antes son difíciles de superar en esos contextos.
Si corres por ciudad, por carretera o por caminos donde te cruzas con ciclistas y vehículos, los auriculares abiertos son la opción más razonable. La conducción ósea o la proyección de sonido open-ear te permiten llevar música sin renunciar a saber qué está pasando a tu alrededor. Es el tipo de auricular con el que personalmente me siento más cómodo en esas situaciones.
Pero a estas alturas la mejor opción es optar por la tecnología de proyección de sonido, muy superior en términos de calidad de sonido si lo comparamos con la conducción ósea. Permite permanecer atento al entorno, pero la calidad de sonido que ofrece es muy superior.
Y si lo que buscas es un auricular para viajar, para el avión o para trabajar en un espacio ruidoso, los de cancelación activa de ruido como los Bose QuietComfort Ultra son exactamente lo que necesitas. Solo ten en cuenta que ese mismo aislamiento que los hace perfectos en esos entornos es lo que los hace inadecuados para salir a correr por la calle.
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