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Medidores de potencia. Pasado, presente y futuro.

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Antes de comenzar a publicar las diferentes pruebas de medidores de potencia (que llevo preparando ya durante unas semanas), creo que lo más oportuno es establecer un punto de inicio, y comenzar a desarrollar todos los detalles a partir de aquí. Algo así como una base de conocimientos a la que poder remitiros si en algún momento hay alguna duda “de base”, algo que no sea específico de un medidor de potencia (o potenciómetro, como prefieras llamarlo).

Qué es y para qué sirve.

En lugar de medir variables del atleta o de la bicicleta que pueden ser alteradas por elementos externos (frecuencia cardíaca, cadencia, velocidad) un potenciómetro mide la potencia desarrollada por el ciclista. Técnicamente el sistema es muy sencillo (y económico), pues simplemente se coloca una galga extensiométrica en alguna parte de la bicicleta que medirá la fuerza aplicada al pedalear (y sólo al pedalear, por lo que las otras variables no influyen en absoluto en la medición).

Esa fuerza que mide la galga, combinada con la velocidad angular (en este caso la cadencia de pedaleo), es lo que permite obtener la potencia absoluta. Y por tanto, sólo al pedalear, por lo que ponerte de pie sobre el pedal o presionar fuerte no introducirá errores de lectura, ya que no hay giro. Esta lectura de potencia permite obtener una medida objetiva del rendimiento real durante el entrenamiento, que además nos permitirá comparar en diferentes actividades que vayas realizando en el futuro.

Potencia Watios

Porque 300W de potencia son los mismos independientemente de las circunstancias. Ya haga frío o calor, entrenes en un vendaval o no se mueva una hoja, o esté lloviendo o estés fatigado. Y a partir de una cifra de umbral de potencia (FTP) es posible calcular las diferentes zonas de intensidad sobre la que preparar nuestros entrenamientos, dependiendo de los objetivos que se persigan en cada momento de la temporada.

Además, la medición de potencia es instantánea, por lo que si se está realizando trabajo de intervalos la respuesta es inmediata. Es una forma precisa de entrenar con respecto a un objetivo determinado, sobre todo comparando con otras variables como la frecuencia cardíaca (que es mucho más lento en ascender y depende de muchas otras variables) o la velocidad (que depende de viento a favor o en contra o del desnivel en cuestión).

Pasado de los medidores de potencia.

La medición de potencia en ciclismo no siempre ha tenido la importancia que tiene hoy en día, donde no hay equipo profesional que no base sus entrenamientos y carreras en los datos de potencia de cada uno de sus corredores.

Pero no pienses que es algo nuevo, la historia de este tipo de dispositivos se remonta muchos años atrás, cuando las hombreras, las cintas de cassette y el Walkman de Sony eran tendencia. Es posible que los más jóvenes no lo recordéis (tampoco me las quiero dar de abuelo cebolleta), pero los que ya tengáis unas cuantas primaveras encima os daréis cuenta que estamos hablando de hace muchos años.

El primer desarrollo data de finales de los años 80, cuando Ulrich Schoberer fundó la compañía SRM, que fue el primero en diseñar un método para medir la potencia que un ciclista era capaz de desarrollar. Hasta entonces los ciclistas únicamente podían conocer sus datos de potencia en un ergómetro en laboratorio. No tenían posibilidad de entrenar con esos datos como referencia, simplemente se usaban a lo largo de la temporada para comprobar cómo se encontraban.

Este invento revolucionaría totalmente el mundo del ciclismo profesional, en el que ahora todos los corredores basan sus entrenamientos en los datos de potencia. Y no sólo los entrenamientos, sino también en competición, especialmente en etapas contrarreloj.

Pero si en el ciclismo en ruta profesional es una herramienta importante, es en el triatlón de media y larga distancia donde el uso de los potenciómetros se ha convertido en imprescindible ya que los datos que aporta son los que marcan el ritmo de carrera en el segmento de ciclismo. Incluso algunos van más allá y consideran el uso de un medidor de potencia como “trampa”.

A partir de ese momento el desarrollo no se ha detenido. Desde los costosos potenciómetros antiguos hasta los nuevos dispositivos actuales, mucho más económicos e inalámbricos.

Presente

Hoy en día cada vez son más las marcas que lanzan su propio medidor de potencia. Los puntos de medición son muy diversos, desde el buje trasero hasta medición indirecta a través de la velocidad del aire, pasando por la medición en las propias zapatillas.

Si recuerdas, hace un rato te indiqué que a nivel de componentes es un sistema muy económico. Y así es, el coste en materiales es muy bajo. Entonces, ¿por qué los medidores de potencia son actualmente tan caros?

Aunque el coste del material sea bajo, todo el presupuesto del producto está en el desarrollo del método de medición. Es decir, en la fórmula matemática que traduce la fuerza ejercida sobre la galga y la cadencia de pedaleo en watios. Porque como es lógico, de nada sirve tener un dato de potencia si no es fiable.

Y sí, desarrollar unos pedales o un buje con una galga y un acelerómetro es muy sencillo, pero ajustar el algoritmo de cálculo para que la medición sea consistente cuando la fuerza es elevada, cuando apenas estás ejerciendo fuerza, cuando la temperatura baja de manera drástica (la elasticidad de los materiales cambia enormemente), cuando estás circulando por terrenos muy bacheados (un tormento para los acelerómetros), etc; ahí es donde están las complicaciones, las dificultades para los ingenieros y los años de desarrollo. En definitiva, es donde están los euros.

Cualquier empresa puede fabricar un componente de bicicleta que mida la potencia de forma “casi correcta”, pero desarrollar un sistema fiable en multitud de circunstancias no está al alcance de todo el mundo . Hacen falta conocimientos en muchos campos: elasticidad del material y los cambios según la temperatura, diferente elasticidad dependiendo de la longitud de biela, etc.

Y cuando hay ciclistas que pueden pasar una temporada entera buscando subir su FTP en 10W, no estamos hablando de algo trivial. No sirve medir a ojo, los datos obtenidos deben ser totalmente precisos.

Tipos de medidores de potencia

Potenciómetro

Hay muchos sitios donde es posible medir la potencia. Normalmente la ubicación determinará si mide un poco más o un poco menos, todo depende de en qué punto de la transmisión se realice la toma de datos. Como es lógico toda transmisión tiene un rozamiento y dicho rozamiento provoca una perdida de watios.  Esto es así siempre que nos estemos refiriendo a sistemas de medición directa (dejaré para el final las posibilidades de medición indirecta).

Zapatos/calas

Por empezar por una de las esquinas de la cadena de transmisión, comenzaré por la solución presentada por Brim Brothers hace ya un par de años, pero que hasta ahora no ha comenzado su comercialización a través de la plataforma Kickstarter. Este medidor de potencia es único en su especie. Consta de un sensor que se coloca debajo de la zapatilla, entre la suela de ésta y la cala del pedal (compatible con pedales Speedplay). Se conecta mediante una faja a un emisor que se colocaría en la parte superior de la zapatilla. Hay dos opciones, sólo lado izquierdo (duplicando la potencia) o en ambos lados, lo que permitiría medir la potencia total de forma más fiable.

La ventaja que tiene es que es totalmente portátil y si tienes varias bicicletas podrás usarlo en cualquiera de ellas de forma indistinta, siempre que uses pedales Speedplay en todas ellas.

Pedales

Similar en concepto, pero en este caso la electrónica está integrada en el pedal o en algún módulo adyacente. Son muchos los fabricantes que han optado por esta solución, habitualmente de fácil instalación. Su mayor ventaja es que es totalmente universal y no depende de ningún otro componente de la bicicleta, pues la rosca de la biela al pedal es estandar.

Bepro Favero

Puedes encontrar varias opciones, desde los clásicos pedales de Garmin Vector / Vector 2 (para uno o dos lados) o Polar Look Keo, como las nuevas apuestas liderados por los Powertap P1 o por los BePro de Favero.

Bielas

Seguimos avanzando en la cadena de transmisión y lo siguiente que nos encontramos son las bielas. Pero ya empezamos a encontrar problemas de compatibilidad. Modelos específicos según el modelo de biela que montes, o el pedalier de la bicicleta, el tipo de platos (redondos u ovalados), etc. Ya es terreno más pantanoso y hay que comenzar a hacer cábalas con la compatibilidad.

El principal exponente es Stages, probablemente la solución más conocida para medir la potencia en esta zona. Hasta ahora presentaba el problema de ser compatible exclusivamente con bielas de aluminio, pero recientemente han comenzado a trabajar también con bielas de fibra de carbono.

Stages Power

Básicamente cogen una biela estándar y le añaden un “pod” donde se incluye la galga y la electrónica que envía los datos a tu dispositivo. Similar a lo que ofrece 4iiii Precision, solo que en este caso eres tú quien enviaría tu biela para que coloquen la unidad en ella.

En ambos casos sólo se mediría la potencia en la pierna izquierda y se multiplicaría por dos, que es su desventaja más importante. Si tu balance de pedaleo no es siempre estable (normalmente varía con la fatiga) los datos no serán todo lo precisos que podemos desear.

Araña y platos

Aquí es, quizás, donde más opciones encontramos. Pero continuamos los problemas de compatibilidad continúan, por lo que debes buscar una opción compatible con tu eje de pedalier.

Una de las últimas incorporaciones han sido los platos Powertap C1. Pero hay muchas otras opciones, principalmente de SRM (si tienes un presupuesto MUY generoso), Quark, Power2max, Pioneer, Rotor… Dependiendo del modelo se medirá una sola pierna o potencia total, siendo una de las opciones más sólidas.

Pedalier

Seguimos avanzando y nos encontramos el pedalier. Es decir, DENTRO del pedalier. Rotor integra su medidor de potencia en esta zona, que lo mantiene totalmente a salvo de golpes, agua y demás problemas que pueden sufrir las unidades externas. Hay otras propuestas, como la de Ashton Instruments o Dyno Velo, pero aún no han salido a la venta.

Buje

Y por fin llegamos al final de la cadena, el buje de la rueda trasera. Aquí sólo hay presencia por partede Powertap, que lleva desarrollando bujes con medición de potencia desde hace muchos años. De hecho en 2005 lanzaron el primer medidor de potencia inalámbrico (así es, antes llevaban cables). Actualmente su modelo más vendido es el Powertap G3, aunque hay otras versiones con rodamientos cerámicos o con cuerpos fabricados por DT Swiss.

Powertap G3

Su principal ventaja es la sencillez para moverlo entre bicicletas, al estar montado en una rueda. Pero es esa misma ventaja la que se convierte en su principal problema, y es que si tienes varias ruedas (para entrenar y para competir) deberás elegir en cuál montar el buje.

Medición indirecta

Por último tenemos la medición indirecta de potencia. Y por indirecta me refiero a que utiliza algoritmos de calculo partiendo de otras variables, y no es una medición directa de la fuerza. En primer lugar tienes el PowerCal de Powertap, la opción más sencilla para tener datos de potencia. Es un simple sensor de frecuencia cardíaca que además se desdobla como medidor de potencia. Evidentemente no esperes tener datos precisos, pero como primer acercamiento al entrenamiento por potencia puede ser interesante para los usuarios menos exigentes.

Subiendo un poco el presupuesto puedes encontrar también el Powerpod, presentado hace unos cuantos meses en Eurobike. Es algo más preciso que el Powercal y basa su medición en la velocidad del viento, inclinación y en su acelerómetro interno.

Futuro. ¿Que nos queda por ver?

Es increíble cómo ha cambiado el mercado de los medidores de potencia en los últimos 2 o 3 años. La llegada de nuevos fabricantes ha supuesto un auténtico boom en el sector y, sobre todo, la bajada generalizada de precios. Ahora ya hay mucho más donde elegir y a precios bastante más económicos de los que se podían ver hace no muchos años.

¿Y hacia dónde se dirige el sector? Una vez que la precisión ya no es un problema, todo se encamina a ofrecer cada vez precios más económicos. Es en este punto donde los consumidores comenzaremos a beneficiarnos del gran aumento de competencia en el sector.

Las principales marcas comienzan a tener más que amortizada la inversión en desarrollo y los nuevos fabricantes llegan a un mercado bastante maduro donde queda poco por descubrir. Ya hay ofertas de medidores de potencia por tan sólo $299 (el último es Tempo, que está llevando a cabo una campaña de financiación colectiva a través de Kickstarter).

En unos años (menos de los que te puedes imaginar) entrenar con potencia en ciclismo será tan básico como entrenar en carrera con frecuencia cardíaca. Las opciones más básicas de medición de potencia (a una sola pierna y multiplicando la potencia para obtener el cómputo total) tendrán un precio totalmente asumible para cualquier ciclista, sea cual sea su nivel. Lo que antes sólo estaba al alcance de los profesionales, mañana lo podréis equipar todos en vuestra bicicleta. Y lo más seguro es que dentro de no mucho tiempo vengan de serie en las propias bicicletas.

Así que ve haciéndote con tu copia del libro de Hunter Allen y Andrew Coggan “Entrenar y Correr con Potenciómetro” (la biblia del entrenamiento por potencia) porque antes de lo que piensas, tu también entrenarás de esta manera.

¡Gracias por leer!

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1 comentario En "Medidores de potencia. Pasado, presente y futuro."

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Alex
Invitado

Interesante artículo, he aprendido algunas cosas que no sabía así como marcas de algunos potenciometros que ni conocía. A ver si terminan ya de bajar de precio y ponerse asequibles

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