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Marberun 10k

Marberun 10k – Carrera nocturna

Si recordáis el inicio de este año, me propuse dos objetivos para 2015. El primero era bajar de 1:50 en una media maratón (y conseguí 1:45.00 en la Media Maratón de Málaga). El segundo me iba a suponer un mayor esfuerzo: bajar de 45 minutos en una carrera de 10 kilómetros.

No he tenido mucho tiempo específico de preparación, pero después de terminar la media maratón he estado entrenando enfocado a ganar la velocidad que me faltaba a base de series, intervalos y entrenamientos más cortos pero intensos. He hecho alguna tirada larga en fin de semana, pero la mayor parte del entrenamiento ha sido enfocado a la velocidad.

Este sábado se ha celebrado la I Carrera de la Primavera de Marbella. Una carrera de 10 kilómetros que transcurría íntegramente en mis lugares habituales de entrenamiento, saliendo de Puerto Banús para llegar a San Pedro Alcántara y vuelta por el mismo camino. Vamos, que corría en casa. Así que a pesar de quedar mucho 2015 por delante, me pareció la oportunidad perfecta para asaltar los 45 minutos, debía aprovechar “el factor cancha”.

Visto ahora desde la distancia, no se si ese factor es positivo o negativo, pues los puntos donde suelo pinchar en entrenamientos por pequeños y cortos repechos (cuestas verdaderamente cortas, pero de las que minan psicológicamente), iban a estar presentes.

El perfil era bastante llano, salvo los mencionados pequeños repechos y el punto más doloroso: una subida de un kilómetro desde la playa hasta el centro de San Pedro Alcántara. Esa cuesta comienza con una ligera pendiente de unos 700 metros de longitud. Cuando ya estás bastante fatigado intentando mantener un ritmo parecido al que llevabas, los últimos 300 metros se empinan de forma notable, haciendo de la subida una verdadera rompe piernas (y rompe ritmos).

La carrera comenzó a las 20:35, con el sol todavía por encima del horizonte. A pesar de ser la primera edición, la inscripción no estuvo nada mal, con unos 650 participantes según la organización. Varios clubes de atletismo copaban las primeras líneas de salida, así que la carrera iba a tener buen nivel. Me coloqué en sexta línea, que resultó ser bastante acorde a mi ritmo objetivo. Apenas tuve problemas para adelantar a pocos corredores que iban más lentos que yo y sólo dos o tres de los más rápidos salieron por detrás. Pude correr a mi ritmo desde el inicio.

El plan de carrera que había trazado era conseguir algo de colchón antes de la cuesta de mitad de carrera, para intentar salir de la misma dentro de ritmo objetivo. Y así lo pude hacer durante los primeros kilómetros, marcando 4:21, 4:25 y 4:25. Pero en el cuarto kilómetro alcanzamos el paseo marítimo de San Pedro, encontrándonos un poco de viento de cara. Y lógicamente, ya no estaba al 100% de fuerzas, así que me planté en 4:34. Lo que más preocupaba es que había perdido algo frescura y lo estaba notando en mi cadencia. Pensé en apretar un poco para compensar y mantener el colchón, pero ya estaba llegando a la subida y no quería empezar a quemar energía.

Completé la subida alcanzando unas 175 pulsaciones por minuto, mejor de lo esperado, y haciendo ese kilómetro cinco en 4:46 aproximadamente. Pero claro, esto son ritmos dados por el Garmin Vivoactive que llevaba en una muñeca, según los cuales iba a ritmo, pero del que iba pendiente era del Garmin Fenix 3 donde llevaba el Virtual Partner que me marcaba 23 segundos de retraso al culminar la subida.

Para la bajada tenía dos opciones: apretar para recuperar el tiempo perdido o guardar energía para los últimos kilómetros. Opté por un poco de ambas; aumentar el ritmo pero “sin florituras”. Ese kilómetro de bajada lo conseguí hacer a 4:22, y alcancé de nuevo el paseo marítimo con 18 segundos de retraso según lo que marcaba el Fenix 3.

Tocaba apretar los dientes, quedaban 4 kilómetros y tenía que rebajar esos segundos extra. A esa altura de carrera mi esperanza era ir en línea con el ritmo objetivo para poder gestionar lo que quedaba de forma cómoda. Pero tampoco quería apretar demasiado, porque esos 4 kilómetros restantes se podían hacer muy largos.

Un kilómetro más tarde decidí dejar de controlar tanto e iniciar el ataque, tenía miedo que cuando quisiera hacerlo fuese demasiado tarde, así que los siguientes kilómetros fueron en 4:23 y 4:25.

La noche había caído sobre Puerto Banús, sólo un kilómetro me separaba de la línea de meta y el Virtual Partner me decía que iba 11 segundos por debajo de ritmo objetivo. Esa era la última vez que iba a mirar el Fenix 3, porque ya sólo quedaba apretar todo lo que pudiera para intentar un último sprint en la subida hacia la meta y seguir pendiente de mi retraso no iba a ayudar. Pero antes de alcanzar la subida, el Vivoactive marcó el kilómetro 10, a un ritmo de 4:24. Ya tenía claro que, a pesar de haber bajado del 4:30, no sería suficiente para comerme los 11 segundos de retraso que había acumulado. Giré hacia meta e inicié el sprint final jaleado por la muchedumbre que allí había congregada, a una media de pulsaciones de 185 en ese tramo. Ya veía la meta, pero la gente tapaba el reloj de tiempo, así que aún no sabía cuál iba a ser mi tiempo final.

Tras volar los últimos metros a 2:46 min/km, crucé meta cuando el reloj marcaba 45:10, parando yo mi cronómetro en 45:04. A 5 segundos de bajar de los 45, objetivo que me había marcado para esta carrera. Os dejo la actividad en Strava, para que podáis cotillear.

No diré que esté decepcionado por el resultado final pues 5 segundos arriba o abajo en mi nivel es absurdo, no estoy tratando de batir ningún record. Pero sí me queda esa espinita de haber rozado la marca que me había marcado y no paro de pensar que si en algún momento de la carrera hubiese hecho algo diferente, lo habría conseguido. Apretar un poco más en la bajada, haber empujado cuando llevaba el viento en contra o haber empezado el sprint un poco antes. Pero si me lo permitís voy a dar el objetivo por logrado, ya que además por datos de GPS hice 10,15km a un ritmo medio de 4:26 min/km, pero para mi lo que vale es el tiempo final de carrera.

Lo que más me ha sorprendido es la posición final. Puesto 93 de unos 650 participantes, terminando el 26 de mi categoría. Teniendo en cuenta dónde estaba hace poco más de 7 meses, puedo estar más que satisfecho del resultado final. Otro objetivo cumplido, otra muesca en la culata.

¿Y qué me queda por delante para 2015? La meta más importante, Maratón de Valencia 2015. Y empieza hoy, entrenando con ese objetivo en mente.

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