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Maratón Valencia 2015

Maratón de Valencia 2015

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Cuando comencé con el blog (hace poco más de un año), tuve que elegir un nombre. Y como siempre suele ocurrir en estos casos, dedicamos muy poco tiempo en decidir algo que convivirá con nosotros por mucho tiempo. En aquel momento pensar en correr una maratón era algo intangible. Un objetivo vital. Algo que hacer, al menos, una vez en la vida. Pero lejano en el tiempo, casi una quimera. Un maratón, para un corredor popular “de fin de semana”, intimida. Y cualquiera que encare esta prueba por primera vez sin esa sensación es un inconsciente o un temerario.

Pero he ido quemando fases. Y entrenando. Y conociéndome. Todo para poder colocarme en la línea de salida seguro de que podía hacerlo, pero por supuesto con respeto.

Me marqué tres objetivos diferentes. El primero y primordial, por supuesto, terminar la maratón. En segundo lugar, hacerlo por debajo de las cuatro horas. Y en tercero y ya para ir a por nota, conseguir un registro de 3:45. Siendo la primera vez que me enfrento a la distancia tampoco quería fijar un objetivo demasiado optimista, por mucho que siguiendo tablas VDOT y con mis tiempos en otras distancias me indicara que podría buscar el 3:30.

Las horas previas a la carrera

La llegada a Valencia fue casi a media noche, tras un largo viaje en coche que se inició desde Marbella. Y no de la mejor manera, por las noticias que llegaban desde París y que a medida que avanzaba la noche empeoraban. No sólo por la impotencia y malas sensaciones que te produce un acto así, sino por el hecho de dirigirte con tu familia a un evento multitudinario.

Descargábamos el equipaje en nuestro piso de alquiler alrededor de las 23:30. La ubicación elegida fue en pleno centro de Valencia, alquilando a través de AirBNB y evitando así los elevados precios de los hoteles, que evidentemente colgaban el cartel de ocupado ya que la maratón de Valencia es bastante internacional. Gracias a algunas ofertas conseguí el alquiler por 105€ las dos noches, nada mal para tratarse de un apartamento donde dormiríamos 5 personas (y un perro) y que se situaba en pleno corazón de Valencia, a dos pasos del ayuntamiento.

Nada más llegar ya se sentía el ambiente a maratón, con esa línea azul pintada en el suelo y que horas después iba a estar pisando. Es tan mágica que parece traída por los Reyes Magos; una noche cualquiera vas a la cama y a la mañana siguiente está ahí, colocadita, para tu disfrute. Y cuando la ves te sientes como un niño al que le han traído un juguete nuevo, y estás deseando poder jugar con él.

A la mañana siguiente, nada más despertar, tocaba salir a la calle a realizar el último entrenamiento. 20 minutos de carrera por el centro de Valencia culminado con técnica de carrera y estiramientos. Aquí acababan muchos meses de preparación y entrenamiento, de ejercicios de fortalecimiento, de tiradas largas y no tan largas. De series y de intervalos. De largas noches y fines de  semana. Éste era el final del camino. Pero el olor a maratón seguía en la calle. Te cruzabas con más corredores, gente con ropa colorida, gafas de sol deportivas… todos veníamos a lo mismo, a disfrutar de una gran carrera.

Tras un paseo por el centro de Valencia tocaba pensar nuevamente en el día de la carrera, con la consecuente carga de hidratos de carbono.

Maratón de Valencia 2015

Y doy fe que cumplí ampliamente con la carga. Otra de las cosas buenas de hacer una maratón en Valencia, comer pensando en la carrera no te cuesta ningún esfuerzo.

Recogida de dorsal en Expo Deporte

Después de la comida nos dirigimos al punto de salida y meta de la maratón, donde se había instalado Expo Deporte, la feria del corredor. Estaba dividida en dos partes, en el piso superior es donde había que dirigirse en primer lugar.

Maratón de Valencia 2015

Al final de esta parte de la feria se encontraba el punto de recogida de dorsal. Un servicio realmente eficiente, sin ningún tipo de cola o espera gracias a una buena organización y al gran número de voluntarios presentes. Llegas, enseñas tu DNI y sales con un sobre debajo del brazo.

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Y dentro del sobre, el dorsal con el chip y la etiqueta que se usaría para el guardarropa el día siguiente.

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El paso siguiente era dirigirse al piso inferior para recorrer la segunda parte de la feria y recoger la bolsa del corredor.

Maratón Valencia 2015

Entre los stands presentes en la feria estaba la gente de Polar.

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No eran los únicos. También TomTom presentando su nuevo Runner 2 (del que sigo tratando de conseguir una unidad de prueba. Parece que hay relojes por todas partes, pero a mi no me envían ninguno).

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Una vez finalizada la visita a la feria era momento de hacer la compra para preparar la cena. Esa noche tocaba pasta.

Hacia la salida

Levantarte un domingo a las 7 de la mañana puede parecer un castigo. Pero cuando el despertador suena con motivo de una maratón, saltas rápido de la cama. Llegar a la salida iba a ser fácil, ya que había servicio de autobús gratuito para los corredores. Desde la plaza del ayuntamiento hasta la misma línea de salida. Al llegar a la parada la cola era bastante larga, pero en cuestión de minutos llegaron un par de autobuses que llenamos rápidamente.

Una vez llegados a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, lo primero era dejar la mochila en el guardarropa. Para ello hacíamos uso de la etiqueta adhesiva que la organización nos facilitaba junto con el dorsal. Y al igual que con la recogida de éste, el servicio fue muy rápido por parte de los voluntarios. Llegar, entregar la mochila en el punto marcado para tu número de dorsal, deseos de suerte por parte de los voluntarios y listo. A la hora de recoger la mochila simplemente había que mostrar nuestro dorsal para que nos la devolvieran.

Tras una larga cola en la puerta de los baños me dirigí hacia mi cajón de salida. Llegaba relativamente tarde, pues a falta de 10 minutos ya estaba totalmente abarrotado de gente. Ni siquiera conseguí alcanzar el punto de entrada, y quedamos unos 150 corredores en un lateral del cajón esperando que la carrera se lanzara (estábamos en la segunda oleada, que saldría a las 9:06).

Tras un respetuoso minuto de silencio que sólo rompía el sonido de los helicópteros, ya estábamos listos para afrontar la salida. En cuanto el reloj marcó las 9 de la mañana se lanzó la carrera de 10 kilómetros y la primera oleada de maratón (tiempos sub 3:30), lo cual nos permitió a los que estábamos fuera del cajón poder acceder a la zona de salida.

La carrera

El hecho de haber entrado tarde en el cajón de salida me hizo ponerme algo nervioso. La liebre de 4:00 estaba a 100 metros de donde yo conseguí entrar, y por delante tenía cientos de corredores. ¡Y yo buscaba la liebre de 3:45! Adelanté unas cuantas filas antes del inicio de la carrera, pero aún así quedé muy lejos de la zona que me correspondía. No había de qué preocuparse, la carrera era larga.

El primer kilómetro sirvió para calentar y buscar un lugar cómodo donde poder ir progresando. Por suerte la salida discurre por el Puente de Monteolivete, con suficiente anchura para albergar a los miles y miles de corredores que íbamos a disfrutar de las calles de Valencia (más de 16.500 en maratón y 8.500 en la carrera de 10 kilómetros que salía a la misma hora).

Maratón Valencia 2015
Foto: foroatletismo.com

El objetivo de los primeros kilómetros era situarse en ritmo de carrera y en una zona cómoda, pero sobre todo ver cómo estaba de la sobrecarga del glúteo medio de la que estuve recuperándome en el fisio días atrás. La idea era correr en ritmos de 5:15-5:20 min/km, así que al principio tocaba controlar las ganas de correr. Hay que salir con cabeza, la carrera es muy larga y no puedes hacer tonterías al principio.

En esos momentos el tiempo era perfecto. Alrededor de 14º, sol que calentaba lo suficiente como para no pasar frío y sin viento. No se podía pedir nada más. Los avituallamientos, situados cada 5 kilómetros, eran bastante variados. Cogía una botella de agua en todos ellos y un vaso de isotónica. Los geles los evitaba, preferí llevarme los míos y así esquivaba posibles problemas estomacales.

Los primeros kilómetros pasaban por la parte más alejada del centro, donde menos público había. Aún así, los puntos de animación eran constantes, grupos de percusión en su inmensa mayoría.

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La molestia en el glúteo estaba ahí. La notaba pero no iba a más. No era un dolor, sino la sensación de tener la zona adormilada y ligeramente inflamada. Firmaba que se mantuviera así durante el resto de la carrera.

Tras una segunda parada para expulsar líquido en el kilómetro 20 (la primera en el 13, me sentía como un camello) volvíamos a entrar en el Cabanyal (barrio marinero de Valencia), llegó uno de los peores momentos de la carrera. La molestia de la zona de espalda y glúteo iba a más. En cuestión de kilómetros se hizo bastante latente y empezaron a aparecer los fantasmas. Quedaba media carrera por delante, y si se me había cargado tanto en tres o cuatro kilómetros no quería ni pensar cómo podía ponerse en lo que me quedaba por delante. Sobre todo sabiendo que el inicio había sido bastante conservador (2:03 la media maratón) y que a partir de ese punto tocaba apretar un poco el ritmo.

Maratón Valencia 2015

Maratón Valencia 2015

Aún quedaba media carrera por delante. Iba perfecto de cuerpo y las piernas sólo ligeramente cansadas. Pero esa maldita dolencia que apareció a sólo una semana de la gran cita parecía tener la intención de seguir estropeando la carrera. El ánimo iba bajando; pero no el ritmo, que seguía manteniendo como un martillo. Me tomé un gel y comencé a pensar en objetivos más cercanos. El siguiente sobre el kilómetro 26, donde volvería a ver a la familia otra vez en la zona de la Alameda.

Termina el paso por la Alameda y no consigo verles de nuevo, o se han ido a otra zona o estaba buscando en la zona de público que no era. Pero bueno, a partir de ese punto comienza la mejor parte de la carrera, ya que se entra en el centro de Valencia. Cruzamos el Puente del Real y nos adentramos en plena Ciutat Vella. Ya hay muchísima gente animando, gritando, cantando. La gente de Valencia se ha echado a la calle y nos animan a todos como si fuésemos sus hijos, sus amigos, sus compañeros. Y nosotros, los corredores, no podemos fallarles.

Paro un instante para pedir a un voluntario un poco de réflex en la zona de la dolencia. No confiaba en que me ayudara mucho físicamente, pero por lo menos me lo sacaba de la cabeza. Pasamos el Ayuntamiento y giramos a la derecha para buscar la salida del centro de Valencia. Llegando a las Torres de Quart alcanzamos el kilómetro 30, y me entretengo leyendo los carteles del público. “Explosivos para derribar el muro” decía uno de ellos. Sonrío y continúo mi camino, recogiendo mi botella de agua en el avituallamiento. Aquí me fijo por primera vez en que ya comienzo a adelantar a gente andando. Parece que es verdad lo del muro de los 30, porque antes no estaban, o al menos no me había percatado de ello.

Por mi parte hago evaluación de daños y me doy cuenta que el dolor de la espalda ha desaparecido totalmente. Ni me había dado cuenta. Cuerpo bien. Piernas bien. Pulsaciones bien. Aquí ya sabía que este maratón era mío, quedaba una hora para cruzar la impresionante línea de meta de la Ciudad de las Ciencias, y nada podía impedir que yo no estuviera allí.

Cruzamos el Jardín del Turia y nos dirigimos a la parte más dura, pues la carretera picaba un poquito hacia arriba. En las zonas con mayor pendiente acomodo el ritmo para no forzar y hago un par de kilómetros en 5:40 min/km.

Maratón Valencia 2015

Kilómetro 35. Territorio por explorar. Mis tiradas largas no habían llegado jamás hasta aquí, no sabía lo que me esperaba. Continúo adelantando muchos corredores y acelero un poco el ritmo, bajando a ritmos de 5:00 min/km. El resto de la carrera era cuesta abajo y había que aprovecharlo.

Paro un momento en el 38 para recibir réflex en los gemelos, que ya van muy cargados. Pero puedo continuar la marcha sin mayor problema, aunque ahora los kilómetros cada vez pasaban más despacio. Es increíble cómo al principio llegas al kilómetro 10 sin apenas darte cuenta y ahora pasar del 38 al 39 es una eternidad.

Ya estoy en la plaza de toros. Los espectadores animan, gritan tu nombre y te recuerdan que ya estás ahí. Cualquiera que te diga que esos momentos no emocionan te mentiría. Aquí no corres por ti, ni por los meses de entrenamiento. Lo haces por los ánimos del público y no puedes fallarles.

Llegamos al Paseo de la Ciudadela. Queda una recta, una sola recta. Recibo un aviso del bíceps femoral de la pierna derecha y decido rebajar un poco el ritmo para lo que queda de carrera, intentando ser más cuidadoso en cada paso. Mantengo la cadencia pero acorto la zancada. Paso bajo el arco del kilómetro 40. ¡Sólo queda uno!.

Doscientos metros después se me suben ambos bíceps femorales a la vez. Tremendo dolor que me obliga a parar de golpe. Estiro unos segundos (que parecen una eternidad) y recibo el aliento de la gente.

“¡No pares ahora Eduardo, ya estás ahí. La maratón es tuya!” me dicen desde el público.

Recupero la compostura y enfilo la entrada al parque. Veo por fin a la familia, que me está esperando para hacerme foto.

Maratón Valencia 2015

Maratón Valencia 2015

Sensaciones encontradas. Quieres terminar cuanto antes y parar el dolor, además de marcar el mejor tiempo posible. Por el contrario, la imagen es tan bonita que tu deseo es que dure para siempre. Cartel del kilómetro 42, un giro a la izquierda y allí está, la recta de meta sobre el agua. Doscientos metros de alfombra azul que culmina en la ansiada meta.Maratón Valencia 2015

¡Prueba superada! Si ahora me preguntas si tantos meses de entrenamiento, disciplina y compromiso han merecido la pena la respuesta es SÍ, un sí muy rotundo. Y no por superar la carrera, sino por el ambiente, por la emoción de la gente gritando tu nombre. Recibiendo el apoyo de miles y miles de personas, tanto en el público como de otros corredores. Una maratón es algo muy grande, y sólo es posible conocer su verdadera dimensión cuando formas parte de ella. Es indescriptible, no hay palabras para describir las sensaciones. Hay que vivirlo.

Momentos post-carrera

Tras cruzar la meta nos dirigimos todos como zombies en dirección a la recepción de medallas, todos con unos andares extraños, donde nuevamente disfrutamos de la exquisita organización. Nos ponen unas mantas espaciales encima de los hombros para luchar y nos dan una bolsa con comida y bebida para recuperar fuerzas. Tras andar un poco por la zona me siento como puedo, tratando de evitar nuevos tirones. Y simplemente, disfruto del momento. Estoy rodeado de corredores y público, pero a la vez estoy totalmente sólo, en silencio.

Tras ese momento “a solas”, me levanto para buscar la salida. Tres escalones que parecen un muro. Me dirijo a la zona de masajes y guardarropa. En cinco minutos ya estoy recibiendo un masaje para descargar piernas por parte de estudiantes voluntarios de la UCV (¡gracias!) y recogida de la mochila de la misma forma que la dejé, sin ninguna espera.

Y momento para hacer una foto.

Maratón Valencia 2015

O 30 fotos. Porque no todos los días se corre una maratón.

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Y me llevo a casa lo que venía buscando, esa medalla que me acredita como uno de los más de 14.000 corredores que completaron la carrera.

Maratón Valencia 2015

Os dejo la carrera completa en archivo FIT original por si quieres ver las evoluciones, o bien directamente en Strava. Y ahora llegaba lo peor… unas cuantas horas de coche hasta llegar a casa. ¡Ouch!

Un poco de tecnología

Como se que a muchos os gustan estos detalles, comento lo que usé durante la carrera. El reloj elegido fue el Fenix 3, principalmente por la comodidad para poder configurar las diferentes opciones directamente desde el reloj. Creé un perfil deportivo específico para la carrera.

Maratón Valencia 2015

Sólo quería tener la información básica. Una primera pantalla con tres datos. Tiempo total de carrera, ritmo de vuelta en curso y frecuencia cardíaca.

Maratón Valencia 2015

El tiempo me servía simplemente para saber cuánto quedaba por delante, pero no lo usaba para calcular ritmos. Así mismo preferí usar el ritmo de vuelta en curso en lugar de ritmo instantáneo, que es el que suelo usar en entrenamiento. Y por último la frecuencia cardíaca, más como verificación de que todo va bien que como valor de referencia.

En la segunda pantalla quería cuatro datos.

Maratón Valencia 2015

Por supuesto la distancia, a usar como referencia pues al final lo que mandan son los kilómetros oficiales de la carrera. Realmente no le hice mucho caso, ya que al tener las vueltas automáticas ya tenía la referencia de en qué kilómetro estaba cada vez que marcaba un kilómetro.

En el centro dos valores claves. Ritmo medio de toda la carrera, que me permitía ver cómo estaba siendo la vuelta de la primera pantalla con respecto al resto de la carrera. Normalmente ese ritmo medio me serviría para poder saber cómo voy con respecto al objetivo, pero para eso tenía el campo de tiempo final en maratón (descargado de Connect IQ esa misma mañana) que estima el tiempo final usando como base el ritmo medio de la distancia recorrida junto con el ritmo actual.

Ese es lo que más usaba para regularme durante la carrera, pero no tiene en cuenta un factor clave. Y es que un maratón son 42.195 metros, pero salvo que corras en solitario y seas muy bueno trazando las curvas, será complicado que cubras la misma distancia. Cada vez que haces una curva por fuera o te echas a un lado a buscar avituallamiento, los metros van aumentando. Añade a esto la imprecisión del GPS que puede añadir o reducir metros dependiendo de la suerte que tengas en el posicionamiento y el resultado es que tampoco podemos fiarnos mucho de ese campo.Así que para próximas ocasiones habrá que tirar del viejo método. Tiempos de paso por kilómetro apuntados y a vigilar el reloj al paso por los carteles.

Por último, me gusta llevar un campo de cadencia para comprobar si con el paso de los kilómetros y el cansancio el ritmo se reduce y tengo que despertar. Normalmente cuando comienzo a fatigarme alargo la zancada y reduzco la cadencia, aunque mantenga el ritmo, por lo que ese campo es un buen elemento de control y no olvidar la importancia de la cadencia.

No activé ningún tipo de alarma para recordar beber o comer, porque para eso tenía los avituallamientos. Ni tampoco alarmas de ritmo o frecuencia cardíaca. Algunos de los que corrían sí lo habían activado, pues se iban escuchando las distintas alarmas en los relojes de la gente (alarmas a las que no hacían ningún caso…). Otros pitidos que se escuchaban incluían cambios de fase de entrenamientos avanzados, que es otra forma inteligente de planear una carrera de resistencia.

En cuanto al sensor de pulso, opté por el Mio Link. No necesitaba para nada los datos aportados por el sensor HRM-Run durante la carrera y lo que buscaba era comodidad. Bastantes preocupaciones tiene ya esta carrera como para añadir más posibilidades de roces o quemaduras producidas por la cinta.

Estuve pensando hasta el último momento si llevar el sensor de Stryd (del que debo todavía prueba completa) junto con un Ambit3, para llevar un reloj exclusivamente para ver los watios. Incluso iba en el equipaje que preparé para Valencia. En el último momento decidí no llevarlo, no sólo por el motivo por el que elegí Mio Link como sensor de pulso, sino porque el uso que he dado a Stryd ha sido bastante limitado (recibí la unidad definitiva hace 2-3 semanas, y ni siquiera he podido hacer el cálculo de mi FTP) y aún no he recopilado los suficientes datos como para poder evaluarlos en carrera. Sí me hubieran servido para regularme perfectamente en las pocas subidas que había, o para ayudarme a corregir la postura a medida que la fatiga se hacía presente. Pero opté por comodidad.

Una experiencia fabulosa. ¿Ahora que he completado el reto del maratón, qué? Pues de momento descansar y recuperarme de lo que queda de la sobrecarga. Pero poco descanso, porque todavía tengo pruebas a medias y nuevos dispositivos para analizar en camino.

¡Gracias por leer!

 

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8 comentarios En "Maratón de Valencia 2015"

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Gustavo Navarta
Invitado

¡Felicitaciones MARATÓNISTA!
Me emocioné mucho con tu relato, me hiciste acordar a mi primer (y por ahora único) maratón.
Ahora a reponerse.

RobeRto
Invitado

Llevo meses siguiendo tu blog y tenía ganas de que llegase este día…. Enhorabuena por el maratón!
“El sufrimiento es temporal, la gloria es para toda la vida”. Ahí tienes la gloria después de ese sufrimiento!. Yo Sigo emocionándome cada vez que cruzo una meta de un maratón (Valencia ha sido mi quinto). Ahora a recuperar… Y pensar en el próximo! Ya no podrás parar, es una droga jajajaj. (Yo en marzo correré el de Barcelona). Lo dicho, enhorabuena!

Joaquin
Invitado

Que grata experiencia!! ese día estaba yo en el lado de la 10k, lo máximo que he hecho a día de hoy es una media maratón… Supongo que algún día me atreveré con la maratón.

¿Vas a repetir este año 2016 en Valencia?

Un saludo.

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