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Half Sevilla 2018

Half Sevilla 2018 | Y se hizo de noche…

Se me hizo de noche. No estoy hablando de un concepto de tiempo, sino también de forma metafórica. Simplemente se me fue apagando la luz poco a poco. Pero comenzaré desde el principio porque es un camino largo.

El día de antes, llegada a Sevilla

Llegaba a Sevilla con los deberes hechos, algo justo de entrenamiento pero con buenas sensaciones en general. Ciertamente el tiempo que hemos tenido este invierno no ha sido de gran ayuda, pero de una forma u otra conseguí esquivar los peores días de lluvia. Aunque alguno no hubo forma de saltarlo y me mojé como todo hijo de vecino.

La carrera se iba a celebrar la tarde del sábado, por lo que nuestra intención era llegar a Sevilla el viernes antes del anochecer. Acompañado por los sufridores a los que arrastro a todas estas historias, maletero lleno, bicicleta en el techo y cargado de ganas.

Salida hacia Half Sevilla 2018

Aunque no nos pillaba exactamente de camino opté por acercarme ese mismo día a por los dorsales y dejar una cosa menos para la mañana del sábado, con la esperanza de tener una mañana tranquila y, quien sabe, incluso pasar un rato con la familia (si, si…).

Circular un viernes tarde por Sevilla no es fácil, hay mucho tráfico y prueba de ello es lo que tardamos en llegar al lugar de entrega. No era en la feria de la carrera, sino que se había habilitado un punto en un centro comercial de las afueras. Tras un poco de cola recojo bolsa y maillot de finisher y por fin podemos poner rumbo al centro de Sevilla en busca de nuestro alojamiento.

Al llegar al centro el problema número uno de todo el fin de semana. Bajo la bici del techo, la monto, empezamos a cargar cosas y no tengo otra cosa que hacer que caerme encima de la bicicleta contra el coche. No tropezar, no. Todo mi peso encima de la bicicleta y apoyada contra el coche.

Tras entrar en pánico miro que no haya roto una rueda o partido el cuadro. Por suerte todo parece en orden. Miro al coche y unos bonitos rayones en la puerta. Reviso bicicleta y… sí, problema. La rueda trasera se ha descentrado. Reviso la puerta del coche y no, los rayones no son de los de pulimento, son de los de quedarse para siempre…

Ahí estoy yo, un viernes a las 20:30 en Sevilla, con una carrera en unas pocas horas y una rueda con problemas. Comienza la situación de pánico, porque evidentemente a esa hora nadie me va a atender en ningún sitio. Y a ver a quién encuentro yo un sábado por la mañana en Sevilla a primera hora para que me haga mi reparación y no la de nadie más…

Nos vamos al centro mientras recuerdo que la organización iba a disponer de un taller gratuito en la entrada de boxes. Veo que los encargados de esto son la gente de Expobikes, así que contacto por Facebook a ver si van a tener centrador allí.

Terminamos de cenar y ya tengo contestación, no habrá centrador pero me iban a buscar una solución. Efectivamente, las 11 de la noche y alguien me está buscando una solución para un problema del que no tienen nada que ver y por el que no me van a cobrar un duro. Ya han pasado las 12 y seguimos hablando tratando de buscar solución, su mecánico titular ha tenido un accidente y no estará en la Expo, pero me ofrece los datos de una tienda amiga o la posibilidad de ir a su tienda a las 11 de la mañana del sábado. Repito, todo esto pasadas las 12 de la noche. Eternamente agradecido.

Día de carrera, para la próxima espero que todo salga más rodado

Tras desayunar cargo la bici en el coche y me pongo camino a Dos Hermanas, a unos 25 minutos de donde estoy. Los nervios me comen porque son muchas cosas que hacer en poco tiempo. La salida de la carrera es a las 15:30, el box cierra a las 14:30 y antes de todo eso yo tengo que haber comido a una hora prudencial. Y me gustaría no tener que comer como los pavos…

Después de un camino algo más ligero de lo aconsejable para llevar una bicicleta en el techo, llego a la tienda de Dos Hermanas a las 11:10. Segundo en la cola para meterle mano a una bicicleta, otro participante del Half me ha ganado la pole. Me doy un paseo para que me de el aire y vuelvo en un rato, ya le están metiendo mano a la rueda. Se confirma que tiene solución y por fin respiro (no sólo por la carrera, sino por la rueda…).

Son las 11:50 cuando salgo de la tienda, sigo con el tiempo pegado al culo y la siguiente parada es la zona de transiciones. En vez de seguir paseando la bici había decidido que lo mejor era dejarla ya preparada en el box, aunque tendría que volver más tarde para colocar toda la nutrición, por lo que el plazo de las 14:30 sigue siendo el mismo.

El tiempo ha ido mejorando, la previsión de lluvia es para la tarde y se ve el sol con pocas nubes. Parece que el inicio de la carrera va a ser tranquilo, así que decido dejar zapatos en los pedales con gomas y todo bien preparado.

Salgo pitando y me vuelvo al coche, que encima estaba aparcado bastante lejos porque había un congreso del PP en el hotel que estaba a la puerta del CEAR La Cartuja. Es decir, zona de seguridad amplia por lo que me quedaba un paseo. Siguiente parada recoger a la familia del centro e ir a comer.

Intento no comer como un pavo y tomarlo con un poco de calma, recojo toda la hidratación que había preparado por la mañana y salimos de camino a la zona de salida. Es ya alrededor de las 2 de la tarde así que ella tráfico no pasa por su mejor momento, pero ya la cosa está más calmada y el tiempo controlado. Poco antes de llegar a la zona de salida comienza a llover con mucha intensidad, y yo acordándome de todo lo que había dejado en la bici sin proteger…

Aparcamos no demasiado lejos y mientras llueve nos acercamos a la zona de boxes. Mientras dejo la nutrición me entretengo en vaciar de agua el casco, pues había conseguido formar una pequeña piscina y decido que finalmente me pondré las zapatillas directamente en T1 y saldré andando con ellas, por dos motivos claros:

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  • Con la lluvia se había montado un buen patatal. Además el terreno se había quedado blando, por lo que no había problema de destrozar demasiado las calas
  • No tenía ninguna gana de llevar los pies mojados, al menos no más de lo que fuese a acumular en caso de hipotética lluvia.

Por fin, alrededor de las 14:30, ya tenía todo colocado, arreglado y ubicado… una mañana estresante que desde luego no ayuda a ninguna carrera, pero cuando las cosas no salen… Todavía quedaba una hora por delante para poder pasar por el baño, ponerme el neopreno con calma y respirar tranquilo por primera vez desde primera hora de la mañana. E incluso, calentar un poco en el Guadalquivir.

Segmento de natación

A las 15:30 nos comenzamos a colocar, primero las féminas y después los hombres. Para la salida íbamos a partir desde el agua a cada lado de un pantalán de madera que se adentraba en el río y que quedaba a mitad de cada vuelta de 900m. Se completaba una vuelta, subir al pantalán para volver a tirarse por el otro lado, completar la segunda vuelta y subir por segunda vez en busca de la T1.

Natación Half Sevilla 2018

La salida me pilló descolocado. Los jueces todavía nos estaban ordenando colocarnos más cerca del pantalán (en teoría tocando con la mano) y además había por ahí una boya suelta que estaba estorbando un poco. Me estaba ubicando hacia un lado, atrás, mirando… cuando de repente se da la salida oficial y me pilla casi al final del todo y todavía peleándome con la boya. Es hora de ponerse a trabajar.

El Guadalquivir no es un río que sea muy sucio, pero sí muy turbio por la cantidad de sedimentos que hay en el agua. Eso significa que la visibilidad bajo el agua es de apenas unos centímetros, por lo que una vez dentro del agua hay que agudizar los otros sentidos. Intento encontrar una estela que me marque el camino y comienzo a buen ritmo. Como hemos salido bastante desordenados no hay muchos golpes al principio, aunque la llegada al giro lo cambia todo. Se forma un embudo y nos empezamos a amontonar. Aquí si recibo algún palo y por poco me hunden, así que salgo del segundo giro un poco más amplio y decido comenzar a nadar solo, pues aunque en el grupo iba a poder seguir alguna estela que ayudara, los golpes constantes en los pies me estaban comenzando a agobiar.

Alcanzo el pantalán y hay algo de retención, tengo dos o tres triatletas por delante subiendo por lo que me toca esperar unos segundos. Subo sin mucho problema y me tiro de cabeza a continuación esperando no perder las gafas por el camino, así que barbilla al pecho y a rezar.

Half Sevilla - Natación

Llegando a la boya del final se me monta el biceps femoral de la pierna derecha, así que hago los dos giros renqueando un poco de esa pierna sin poder hacer la patada completa. Me pierdo un poco y me voy demasiado hacia la orilla, corrigiendo la trayectoria cuando me doy cuenta del error.

Nueva llegada al pantalán y toca subir. Esta vez cuesta mucho más trabajo porque los brazos ya no tienen la misma fuerza de antes, así que tras dos o tres intentos y hacer la croqueta consigo salir del agua con cuidado para que el biceps femoral no se volviera a quejar. Tiempo final al llegar a T1 de 33:12, bajando en dos minutos el tiempo que esperaba conseguir. ¡Esto marcha bien!

Segmento de ciclismo

Hago la transición con calma e intento soltar un poco la pierna derecha que me estaba dando problemas. Me coloco calcetines para hacer el segmento de bici porque el día prometía que se iba a poner feo (y vaya si se puso) y enfilo la salida de boxes con un tiempo total de transición de unos 4 minutos. Algo más lento de lo que acostumbro, pero la he hecho cómoda y sin mayor incidencia.

Half Sevilla - Bici

Por delante quedan 93km que por perfil no parece demasiado complicado. Bastante llano y un par de subidas no demasiado agresivas. Antes de comenzar no tenía mala pinta y parece que se ajustaba bastante a mis características.

Perfil ciclismo Half Sevilla 2018

Peeeero, siempre hay un pero…

No me adelanto. La salida se hace a través del Parque del Alamillo por un asfalto bastante peor que el ideal. De hecho pude apreciar bastantes problemas de pinchazos. En esta zona evidentemente ni apretar, ni acoplarse ni nada que se le parezca. Tras salir a carretera abierta con dirección a La Algaba comienza la tempestad. Mucho viento lateral, de ese que te desplaza, acompañado de lluvia. A eso le sumamos el asfalto bastante roto. Pues sí que pinta bien la cosa..

Por suerte la lluvia cesó no mucho después y respetó el resto de la prueba, pero el viento no nos abandonó en toda la tarde. Y yo no sé cómo era la cosa, pero tenía la sensación de llevarlo siempre en contra. Tras un rato luchando contra el viento lo cambiamos por el comienzo de la subida hacia Olivares. Aprovecho para comenzar con la nutrición a la vez que hacemos el paso por el primer avituallamiento. Aquí todavía continuaba con fuerza y ganas de realizar adelantamientos.

Bici Half Sevilla 2018

Tras coronar el primer pequeño pico enfilamos la bajada y camino de la segunda subida del día. “De lejos” parecía que iba a ser un tramo fácil y rápido, pero la realidad es que sería bastante incómodo por la continua sucesión de toboganes que cortaban totalmente el ritmo. No conseguía rodar cómodo, y estaba comenzando a notar el frío. Aunque parecía que lo tenía todo controlado.

Comienzo a subir hacia Las Pajanosas, un pequeño puerto que no es duro por ser una subida asequible pero prolongada. Era el kilómetro 60 y yo ya notaba que algo no iba bien. La potencia no salía de las piernas en la medida que yo quería. Mi intención era mantenerme en un rango de 250-270W, pero me costaba trabajo hacerlo. En Cascais tenía que contenerme para no superar esa cifra y en cualquier entrenamiento podía rondar esas cifras sin ningún problema.

Half Sevilla - Potencia

No era las únicas cifras que no estaban en su punto, la frecuencia cardíaca también estaba baja, en 120-130 pulsaciones, con una clara tendencia descendente. Y seguía pasando frío.

Half Sevilla - HR

Kilómetro 65 y seguía subiendo. Ya no me entraba la nutrición y bebía sin ganas, con ligera sensación de nauseas. Yo ya estaba cansado de bici y estaba deseando bajarme a correr. Y que esto me ocurra en el km65 no es normal porque a esta altura todavía estoy fresco como una lechuga. Pero ese día no. En la salida había escuchado que tras la última subida eran 25 kilómetros de bajada. Esta es la mía, sitio para rodar.

Llegamos a Las Pajanosas y comienza la bajada. Efectivamente es una zona más rodadora, pero no contaba con el viento en contra. Me cuesta superar los 40km/h y, a pesar de no haber marcado cifras de potencia altas (me quedé en 213W de media) comenzaba a notar molestias musculares en las piernas. A la vez iba haciendo los cálculos de tiempo y veía que el objetivo de rondar las 5 horas no lo iba a conseguir por bastante margen. Y con el frío que llevaba y la sensación que tenía en el cuerpo menos todavía. Me olvido de objetivos de tiempo y simplemente me preparo para correr, sabiendo que voy a tener que ir a la defensiva desde el KM1 de carrera.

Segmento de carrera a pie

Tras 2:55 de bici según el reloj llego a T2, donde por suerte había dejado un par de calcetines secos. Me tomo el tiempo para cambiarlos, zapatillas y a salir a correr.

Half Sevilla Carrera

Comienzo según el plan B de ir a la defensiva y hago el primer km en 5:30. Me siento como una chicane móvil, todos me están adelantando. Continúo con mala sensación en el cuerpo y hago una primera parada para vaciar la vejiga a ver si ayuda. Continúo ritmo y encaro la salida del parque, pero comienzo a tener calambres intestinales. Otra vez como en Portugal, pero esta vez mucho antes… Eso sí, sé que esta vez no es a causa de la nutrición porque he sido mucho más cuidadoso, pero el frío me ha afectado.

Parada de 5 minutos en un baño portátil y continúo trotando. Pero el viento en contra y la humedad del río me siguen partiendo por la mitad. Sigo igual que en la bici con la frecuencia cardíaca inusualmente baja, lo cual no ayuda para que pueda entrar en calor. Y mientras voy trotando a ritmos ceranos a 6 min/km veo cómo están a punto de completar la primera vuelta todos esos nombres que he ido adelantando en la bici.

Es en este punto en el que el abandono pasa por mi cabeza. De hecho, si hubiese visto a mi mujer y a mi hijo en ese momento lo hubiese hecho. Tenía el cuerpo cortado, los citados calambres y la sensación de que los 15 kilómetros que me quedaban por delante no iban a ser nada agradables. Pero no los vi, lo que sí vi fue la línea de meta desde el otro lado del río. Ahí ya decidí que esa meta la iba a cruzar yo más tarde o más temprano, así que agachar la cabeza y a continuar.

Hago el primer avituallamiento andando y como lo que puedo para continuar camino. Ya voy más despacio de los 6min/km de antes y comienza una guerra de andar/correr de forma constante, esta vez sin que coincida con ningún avituallamiento. El viento sigue soplando, la humedad del río ya me ha llegado a los huesos y cada vez hace más frío.

Completo la segunda vuelta y otra vez tengo que parar en el baño portátil con unos dolores considerables que me estaban haciendo andar más de lo deseado. Y de nuevo me vienen a la mente los malos momentos de Portugal, pero al menos allí no tenía frío.

Ya estoy en la segunda vuelta y cada vez va quedando menos gente en el circuito. Todos llevamos la misma cara y nos desplazamos como si fuésemos zombies. Ya no había luz del sol, aunque a mi se me hizo de noche bastante antes. De nuevo comienza a chispear y yo ya voy contando los kilómetros de uno en uno. Nos juntamos 3 o 4 triatletas para volver por la zona del parque con la única iluminación de la luz de la luna y sólo con el Puente del Alamillo como referencia para guiarnos. Ya queda poco.

Tras más de dos horas y media “corriendo” alcanzo la meta. He llegado en 6:09 tras completar el segmento de carrera más lento de todos los participantes (eso dice la clasificación). Alguien tiene que tener ese honor, ¿no?

Meta Half Sevilla 2018

Concluyendo…

No, no ha sido una buena carrera. Ni por resultado ni por sensaciones, pero es la parte bonita de este tipo de carreras, el resultado final es impredecible y hay muchísimas variables en juego que pueden hacer que todo salga bien o que acabes en un agujero.

Pero no es una carrera más, de todo se aprende. Al igual que aprendí en el olímpico de Torre del Mar del año pasado que debo vigilar mucho el no salir con los calcetines mojados o sucios, en esta ocasión he aprendido que perder uno o dos minutos poniéndose alguna capa encima si hay previsión de mal tiempo están muy bien invertidos. Es posible que no estuviera en condiciones de haber terminado en las 5:00h-5:15h aunque no hubiese tenido los problemas, nunca lo sabré. Pero todos esos con los que intercambiaba posición en la bici sí acabaron en esos tiempos.

La lectura final, independientemente de todo, es positiva. Para empezar es otro media distancia completado, con mejor o peor tiempo, pero completado. Lo ya comentado de lo que he aprendido y también no menos importante es que tampoco ha supuesto un desgaste excesivo como sí hubiese pasado en caso de haber podido apretar mucho más. Esto me coloca en una buena posición para afrontar el próximo objetivo para 2018, el Ironman 70.3 de Vichy en agosto.

Por tanto no queda otra más que levantarse y seguir aprendiendo para conseguir hacer una buena carrera limpia de problemas.

¡Gracias por leer!

4 comentarios

  1. Ánimo hombre!! Siempre hay carreras malas… Vienen muy bien para curtir el carácter!!

  2. eres un crack Eduardo. Gracias por compartir tus experienciad

  3. “Por tanto no queda otra más que levantarse y seguir aprendiendo para conseguir hacer una buena carrera limpia de problemas”
    ¡Esa es la actitud! !Seguro que la siguiente te desquitas!

  4. Me quedo con tu pensamiento en la carrera:”esa meta la iba a cruzar yo más tarde o más temprano”.Por eso que enhorabuena por tu tesón.Y en otra ocasión ya pintarán oros.Un saludo

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Y perdón por el tocho, pero estoy obligado a ponerlo.